Hombre renacentista, capaz de enfocar su creatividad en muchas cosas y todas de forma impecable. Su maestría viene de la perfección que busca en todo lo que emprende. Porque la imperfección, sobre todo la visual, le molesta. Y esta condición le va de perlas en una de sus formas de expresión artística, el tatuaje.
El dibujo fue una constante desde que era pequeño, cuando compraba calcomanías para adornarse, frente a la desaprobación de su abuela. Poder transmitir sus dibujos a la piel fue algo que consiguió a los 27 años en Milán, tras pasar todo un verano creando un portafolio que mostrar a su maestro, el cual le tatuó su primer tatuaje y le dio la oportunidad de empezar a trabajar en ese mundo.
Tatuar no solo significa plasmar dibujos en la piel; para Otto conlleva una responsabilidad con el cliente al cual hay que dedicarle un tiempo que, en ocasiones, no corresponde con el que tiene el tatuador. Desde aquel primer tatuaje, una luna y una estrella no ha dejado de investigar y estudiar la evolución de este arte, denostando las modas eventuales y valorando la apertura mental de otros países, los cuales no estigmatizan a las personas tatuadas, incluyéndolas en todas las profesiones, eliminando así la visión carcelaria o pendenciara del tatuaje.
Lo visual también fue importante para que Otto se imbuyese del espíritu rockabilly; una figura avistada en la calle, la cual terminó siendo su mentor en un apasionante mundo al que ya nunca renunció. Las primeras melodías que escuchó fueron covers de célebres artistas; los intérpretes originales los fue descubriendo con el paso de los años en su eterna búsqueda de canciones, búsqueda que perdura en la actualidad. Su colección de discos que consta de 7000 ejemplares lo atestiguan.
Su herencia materna, la voz, le llevo a cantar a los 16 años en su primera banda, con temas en italiano, idioma que se quedaba corto para salir del país. Abre las barreras dialécticas en su siguiente banda, en la que el inglés entra en escena, alternando con canciones en italiano. El salto a la fama lo da con “The trival boops”, donde en el año 1991 sacan el primer disco, dando la vuelta a Europa y tocando en las mejores concentraciones rockers del momento. Algo que empezó como un juego y se convirtió en uno de los mejores momentos de su vida.
El éxito en el escenario depende de muchos factores. Otto apuesta por el dinamismo en la elección de sus temas, evitando ampararse en la comodidad de reproducir lo que funciona de forma única, formula que evita el aburrimiento para el espectador. Y por supuesto, otro factor influyente es la satisfacción del artista con su trabajo (hecho que se transmite al público); “Me gusta que cuando termina el concierto la gente se sienta satisfecha con el show”. Con “The five cannons”, donde empezó casi por casualidad hace 5 años, ha desarrollado al máximo estas premisas.
Su maestría se extiende en más facetas de la música, ya que además de cantar, siempre nos deleita en sus pinchadas con esas canciones que son verdaderas joyas, capaces de hacernos bailar, sorprendernos y transpórtanos a otros tiempos de diversión.
Muchos nombres podrían dársele a Otto. Buscador incansable; “moriré sin tener toda la información que quiero” asevera. Curioso incontrolable, él sabe que la curiosidad va de la mano de la inteligencia. Hombre elegante, que cuida su aspecto dándole valor a la elegancia de otras décadas. Conquistador sin pretenderlo, ya que se autodenomina como alguien tímido.
Agnóstico, que cree en “algo” indefinible que nos guía. Lobo solitario, que nunca ha pertenecido a ninguna banda o tribu, ya que valora sus decisiones y el camino de la experiencia personal. Reflexivo, libre, etc…
Muchos enunciados para un hombre muy completo…

9 preguntas breves
1.- ¿Cuál es tu década favorita?
Finales de los 40 a primeros de los 50. Creo que el futuro ya paso, lo que tenemos ahora mismo es una copia de una copia del pasado. Las tendencias que fueron novedades se convierten en elementos que copiar.
2.- Una canción que te traiga muchos recuerdos
Hay muchísimas, pero hay una que me emociona mucho es el “If a can dreams” de Elvis; fue el mejor intérprete del rock and roll, y una de las mejores voces blancas que he escuchado en mi vida. De su repertorio es de las canciones que más trasmite, me pone la piel de gallina.
3.- ¿Cuál es tu libro favorito?
“El libro de la selva”. Su protagonista es lo que el obtiene de la naturaleza, es uno con todo lo que le rodea y me encantaría ser como él.
4.- ¿En qué animal te convertirías?
En un gato.
5.- ¿Cuál es tu filosofía de vida?
La mía seria “Déjame vivir”; creo firmemente que, si cada ser humano mirara por tratar de no destrozar el mundo, este sería mejor. El ser humano es egoísta y el mundo te hace serlo aún más. Si quieres vivir bien trata de no hacer sufrir a los demás y de conseguir lo que tú quieres.
6.- Defínete con tres adjetivos
Sincero, leal y justo
7.- Un dibujo que te identifique
Seria de estilo japones, quizás un dragón. Me identifica la historia mitológica del dragón; cuando salvas las dificultades y eres una persona te correcta, te transformas en un dragón y olvidas la carpa, ser que representa el inicio de la vida, un ser que nace en aguas estancadas.
8.- Que cosas coleccionas?
Muchas cosas. Colecciono micrófonos, especialmente los que van del 1914 al 1965. Tengo las dos primeras versiones de los micrófonos que uso Elvis, los del 54 y 55, que conseguí gracias a mi batería. Además, colecciono cosas menos previsibles como pueden ser elementos tibetanos o juguetes del siglo XVII japoneses, entre otros.
9.- Un reto pendiente
Ir a estados unidos, pero me da miedo de que me guste mucho y me quede allí por siempre. Se que allí encontrare todo lo que me gusta.
