Me planto ante la pantalla del ordenador con la sensación de tener ante mí un medio que nunca describirá con suficiente riqueza el mundo interior del artista de hoy. Escuchar a Javier es aprender, filosofando de lo divino y lo humano y dejándote atrapar por su cuidada retorica. Las palabras nacen de su inquieta cabeza que está pendiente de todos los detalles que le rodean, como buen amante del género policiaco.
Su mente es una olla a presión que combina música, letras y emociones en forma de canciones. La música es para él una parte inseparable de su historia vital. Desde la niñez, donde grababa sus propias cintas escuchando el programa «La gramola», pasando por el conservatorio, lugar donde conoce a sus compañeros de escena y vida, Melomans, hasta la actualidad. Su paso por el conservatorio fue agridulce. Allí conoció a grandes mentores, como Cristina Contreras, que le descubrió el canto y que a través del rigor y la exigencia le supo transmitir su amor por la música y el porqué de las cosas en el canto. La parte más decepcionante fue verificar el abismo entre el mundo académico y el real, con el que tuvo que lidiar tras salir de la institución.
Aun estudiando, ejerció como tenor en la zarzuela «La verbena de la paloma». Meterse en la piel de un personaje, le ofreció la posibilidad de vivir y sentir de forma totalmente diferente a sí mismo, aspecto del teatro que ama.
Sentir es algo intrínseco a Javier. Sabe que en su trabajo las emociones del público y las suyas se entremezclan para que la magia surja. Y sabe que necesita estar concentrado para que todos los sonidos de su mente estén en la misma sintonía, permitiendo así tener la calma necesaria para mostrar «esas cosas bonitas» que le inundan encima de las tablas. «La calma es el lugar donde las ideas germinan», asevera.
Y si hablamos de emociones, no puedo dejar de lado el excepcional trabajo con Melomans, una formación que crece sin que este fuese el objetivo inicial del proyecto. El germen de este grupo fue una canción doo woop de un capítulo de los Simpsons, cantada a 4 voces y con la base de piano. Después, llego “Desconcierto” su primera creación grupal, con la que se profesionalizan. Escucharlos en directo es una maravilla, consiguen emocionar y divertir a partes iguales.
Para Javier, su hogar fue la cuna de sus determinaciones ante la vida, el lugar donde le enseñaron a cuidar de los detalles, a cultivar ese brote con amor y aprender la minuciosidad necesaria para llevar a cabo los proyectos que la mente entreteje. Sus padres, como grandes referentes, le enseñan la importancia del trabajo bien hecho y a tomarse un vino cuando no se puede más…
Lo que tenga que hacer cuando tenga que parar no es problema; tiene muchas vivencias pendientes, tales como, montar a caballo, practicar tiro con arco, hacer más ejercicio tocar el chelo y la batería. Seguir sorprendiéndose con la vida y no cesar de escribir en su diario musical las canciones de su vida.

9 preguntas breves
1.- ¿Como ves en mundo del espectáculo?
Realmente lo veo siguiendo una línea que siempre ha existido. En las artes hay muchas cosas que se hacen que están bien, unas pocas que están muy bien y hay muchas que te dejan indiferente. Creo que no se prepara a la gente para entender la cultura y que, a pesar de la existencia de la inteligencia artificial, el ser humano siempre tendrá la necesidad de experimentar el proceso creativo, lo que asegura la supervivencia del arte.
2.- ¿Cuál es tu película favorita?
El golpe, ya que me parece una obra de arte. El reparto es inmejorable, la fotografía y estética de la obra es excepcional y la banda sonora es maravillosa. Además, me encanta la trama de las apuestas ilegales con un final sorprendente y el guion.
3.- ¿De qué te consideras friki?
Llevo a gala esa palabra tan denostada. Soy amante del universo Harry Potter, lo conocí de niño y entre otras cosas me enseñó a capacitar la paciencia por la latencia de la publicación de los libros de la saga. También adoro “El señor de los anillos” y “Star Wars” y sus universos.
4.- ¿En quién te reencarnarías?
En Han solo, porque es lo suficientemente caradura para ser encantador y noble para ser generoso; me parece un equilibrio encantador. Y poder pilotar “El Halcón milenario” no es nada desdeñable.
5.- ¿Con que canción te identificas?
Con «El idioma e los dioses» de Nach; es un poema en forma de rap a la música con una letra magistral.
6.- ¿Cuál es tu filosofía de vida?
Ama y haz lo que quieras.
7.- ¿Cuál es tu década favorita?
Los 90, por ser el tiempo de mi infancia; una época que bebe de los ochenta y que fue la última década analógica, donde todo era más artesanal.
8.- Defínete en tres adjetivos
Pasional, solitario y clásico.
9.- Un reto pendiente
Tirarme al público en un concierto y que me cojan, parte que es un verdadero reto.
