La primera referencia que tengo de Carlos Solo se encuentra ubicada en Solosancho, un pueblo de origen vetón en el cual este escritor narra la sinopsis de su novela «Obila». Su maravillosa narrativa a la par que su excelente conocimiento acerca de la antigüedad consigue que no aparte mi atención en toda la presentación.
La forma en que a nuestro protagonista le enseñaron historia le parecía profundamente aburrida; y ese fue el acicate para que Carlos se decidiese a escribir novela histórica, campo amado y denostado a la par por el público general. No fue hasta que cumplió los 50 años cuando se inicio en esta ardua labor, dada la dificultad de aunar su vida laboral y personal. Su proyecto de escribir una novela histórica debía estar cuidadosamente documentado y para ello debió dedicar gran parte de su tiempo personal.
Antes de poder hacer realidad la escritura de libros históricos, Carlos había realizado artículos técnicos derivados de su trabajo como informático el cual fue una buena base para la tarea de la escritura; la planificación es vital para poder escribir una novela. Y no solo en el proceso de escritura sino en toda la parte posterior de la difusión del libro.
No obstante Carlos también ha escrito otros estilos tales como cuentos, relatos de intriga, ciencia ficción y humor. La ciencia ficción es el ámbito que le parece más complicado, ya que «dar credibilidad a una historia de este género es verdaderamente complicado».
Considera que el mejor aprendizaje para un escritor es leer; mucho y de diversa temática. Para el autor la literatura es una herramienta para contar una historia, por lo que su expresión narrativa es sencilla, tratando de hacer llegar desde la naturalidad y la forma de hablar cotidiana una historia que llegue al lector.
La tipología de sus novelas le han hecho disfrutar de multitud de anécdotas, destacando en especial aquella ocasión en que presento su libro «El cid campeador» en Vivar del Cid, cuna del líder castellano rodeado de personas ataviadas con ropas de época y con las paredes de la iglesia albergando la celebración del evento. Cada lugar con historia en el que ha presentado sus novelas ha sido para él especial y un honor digno de mencionar.
Su obra literaria histórica se compone actualmente de cinco novelas de corte histórico. «El Cid Campeador. Simplemente Rodrigo», «Enrique IV de Castilla. El último rey medieval», «Jóvenes Justicieros», «Óbila. La leyenda del vettón» y «Las andanzas de la Monja Alférez».

9 preguntas breves
1.- ¿Cómo ves el ambiente literario?
La verdad que en general un poco parado. La gente, con las nuevas tecnologías, no tiene tiempo de leer y los jóvenes menos. Leer requiere tiempo y las pantallas absorben casi todo el tiempo libre.
2.- Referentes literarios
Leo casi de todo y no tengo unos referentes típicos. Destacaría a Asimov, es para mí un ejemplo a seguir.
3.- Medios donde has escrito
A parte de libros tanto propios como colaborativos, en algunos periódicos como el Diario de Ávila o Tribuna, alguna colaboración con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Ávila o en diversas ONG.
4.- Mejor experiencia laboral
Creo que la mejor experiencia laboral es cuando trabajas para ti mismo.
5.- Libro favorito ¿Por qué?
No soy de «cosas favoritas», pero por poner uno, «Bóvedas de Acero» de Asimov. Fue el primer libro que me «engancho» a la lectura.
6.- Personaje histórico favorito ¿Por qué?
La verdad es que tampoco soy de «personajes favoritos». No obstante, haber escrito una novela que recorre la vida de El Cid me ha hecho investigar mucho en su vida y eso crea una cierta familiaridad con el personaje.
7.- Década favorita de la historia
Una década es difícil ya que es muy poco tiempo. La edad media me llama bastante la atención pero no descarto escribir una novela ambientada en la Edad de Piedra.
8.- Defínete en tres palabras
Verdad, honestidad y cabezonería.
9.- Reto pendiente
Escribir ciencia ficción… por poner uno ya que hay muchos.
