¿Qué mayor fantasía hay que conocer al ídolo venerado y además, poder trabajar junto a él? Si has cumplido esta parcela de ilusión, sabrás lo que sintió Joseba cuando pudo materializar su deseo; sus iconos de infancia, «Martes y trece», las figuras que le impulsaron a imaginar un futuro laboral, llegaron a ser parte de su vida adulta, cumpliendo así con un sueño aciago.
El humor siempre estuvo asociado a su vida; ya desde pequeño se inclinó por sacar su vertiente más cómica como forma de escudo frente a la baja autoestima infantil que le acompañaba. Sus primeras incursiones vinieron en forma de imitaciones de imitadores y grabaciones de programas de radio en sus cintas de casette. El humor era su forma de comunicarse con su alrededor desde un punto de vista seguro.
Dado que los estudios reglados no le atraían demasiado, emplea sus energías en dos frentes; trabajar en la empresa familiar durante más de trece años y formarse para saber hacer lo que realmente le llenaba. El primer escalón de su formación artística tiene que ver con el doblaje, materia que le lleva casi ineludiblemente al mundo de la radio. En este medio, Joseba crea junto a dos amigos, su programa «Solos ante el peligro», con un contenido con mezcla de teatro radiofónico, humor y publicidades falsas. Este formato llega a los oídos de Carlos Herrera, el cual emite la sección de publicidad falsa en su programa. Gracias a este impulso llegan a colaborar en varias emisoras tales como La Cope o Punto radio.
El monólogo, en cambio, llega sin planteárselo demasiado. En el curso de comedia de Luismi García tuvo que preparar a modo de prácticas un monólogo. Joseba no estaba muy interesado, la radio era el lugar en que él se encontraba cómodo. Pero probó a enfrentarse al público; a pesar de sus temblores iniciales, paso la prueba con éxito, éxito que le convence de que tiene un don para este registro.
Da un salto al vacío abandonando su trabajo convencional para seguir aquel consejo escuchado «Haz algo que nunca harías» aprovechando el paro de que disponía, convirtiéndose en autónomo y en amateur del monólogo. Su primera actuación profesional será junto a Miguel Miguel, Raúl Masana y Fito Crawford, hablando de un tema tan especial como los asesinos en serie. Desde ese momento los trabajos se van encadenando, siendo su carrera continua en el tiempo.
Joseba es un cómico que cae bien a la gente; tarea aparentemente fácil. Pero detrás de esta simpleza hay un trabajo que no es a la ligera. Sabe que para ser buen cómico «has de saber conectar con la gente que te escucha, así como saber manejar las palabras, el ritmo y la cadencia del texto, porque si equivocas alguno de esos términos el chiste no funciona. Y como no podía ser menos, la energía siempre ha de estar correlacionada con la del público». Lecciones magistrales de alguien que sabe hacer de la palabra una melodía que suena a la perfección.
Saber adaptarse es otro de sus talentos. Y no solo adaptar el texto con el que trabaja, sino recurrir a otras corrientes artísticas para engrandecer sus monólogos. La música (en recuerdo de su grupo de humor musical Hyperfanes) o el arte dramático son recursos con los que cuenta en su haber.
Sus monólogos vienen determinados por la sinceridad, pasando la vida por su filtro mental y sacando de ahí las ideas con que trabajar los shows; buscando emocionar al público jugando con los engranajes necesarios para convertir la emoción en risa. Para Joseba no existen límites en el humor, ya que para él «el humor es una forma de seguir adelante con las cosas traumáticas; el límite en el humor está dentro de elegir bien los contextos y ser elegante».
Hoy por hoy el escenario es para él un espacio donde se produce la catarsis, donde se conecta con el aquí y ahora olvidando el resto del mundo alrededor. Quizás en un futuro se dedique solo a la escritura de guiones (labor que ya realiza actualmente), escritura que siempre estará reflejada en esas libretas de papel reciclado y con esos bolígrafos que han de sonar al escribir; escritura que se producirá en la mesa de una cafetería, pulpito desde donde captar situaciones vitales que luego serán protagonistas de sus palabras.
El futuro marcará su destino, pero mientras ocurre… «Vayamos paso a paso y dejemos que llegue lo que haya de llegar», tal y como asevera Joseba.

9 preguntas breves
1.- ¿Cómo ves el mundo del espectáculo?
Lo veo potente, hay ganas de ver shows en directo, los teatros están llenos y hay muy buenos cómicos y compañeros.
2.- ¿Cuál es tu libro favorito?
Frankenstein. Es un libro del que me gustan muchas cosas; la ambientación gótica, la historia, el género, la originalidad de la escritura y lo bien narrada que está.
3.- Aspiraciones para un futuro
Pues me quedaría con la idea de poder descansar cuando llegue el momento, poder disfrutar de mi jubilación, que con esta profesión que he elegido se torna en un ejercicio de supervivencia.
4.- ¿Cuál es tu década favorita?
La década de los 90. Musicalmente me fascina. Y vivencialmente fue un momento vital maravilloso, en plena adolescencia, viviendo esas situaciones de semiadulto y esas primeras veces.
5.- Filosofía de vida
Ir tirando
6.- Situación que te cree más tristeza
Sin duda alguna, ver sufrir a mi hija o tener la sensación de fallarle. Mi vida cambió en el momento de que ella llegase y se produjo un cambio de mentalidad, cambiando mi escala de valores, quedándome en un segundo plano.
7.- Defínete en tres palabras
Flexible, ingenioso y superviviente.
8.- ¿Cuál es tu mayor fortaleza?
Seguir luchando aún con la presión de tener la soga al cuello y mantener los pies en el suelo siempre; teniendo presente de donde he venido sin olvidar mi pasado. La forma de valorar lo que tienes es retraerte al pasado y ver lo que no tenías.
9.- Reto pendiente
Me gustaría hacer una película; escribir el guion o narrar una novela, son retos que me llaman la atención…
