Conociendo a Mario Siles

Podría definirle como «El trotamundos del blues», debido a la cantidad de países a los que ha viajado y en los que ha vivido, impregnándose de sabores y pensamientos diferentes que le han hecho enriquecerse tanto personal como profesionalmente. Cuando Mario agarra su guitarra y la hace sonar, acompañándola con su maravillosa voz consigue hacerte viajar y apasionar tu alma con los acordes del blues.

Su historia con la música comienza a los 14 años donde tuvo que elegir entre dos regalos; una bicicleta de carreras o una cadena musical. Afortunadamente, la opción fue esa cadena con la que podría empezar a grabar la música que le hacía sentir de forma diferente e intentar emularla con la guitarra que eventualmente le prestaba su hermano. Nirvana fue el grupo desencadenante para empezar a tomar en serio la tarea de descifrar esos códigos rítmicos e intentar reproducirlos posteriormente.

Las jams en los parques van curtiendo a Mario, espacios donde aprende a compartir y escuchar, a la par que aprender de esos otros músicos reunidos para sacar melodías en conjunción. Mario entiende la música de una forma libre, asumiendo que la formación académica es provechosa cuando ya tienes unas tablas de experimentación previas. En esa época no era raro verle acompañado de un djembe o una armónica, instrumento con el cual podía sacar notas muy sesgadas pero que disfrutaba enormemente.

Sus padres, alarmados por la afición de Mario le instan a que estudie una profesión. Mario lo intentó con la carrera de ingeniero agrícola, pero su camino no estaba llamado a esas filas. Así que para estar cerca de la música comienza a estudiar como técnico de sonido. Y desde luego estaba en el negocio, pero lo que a él realmente le atraía era poder reproducir con sus manos lo que pasaba por su mente. Conseguir su fin era importante; les muestra a sus padres la importancia de su sueño encerrándose a practicar música durante innumerables horas tras las clases que toma a los 20 años.

Y a los 25 años llega el momento de la partida… Holanda será el primer lugar que le recibirá, país en el que estudiará y trabajará para costearse los estudios musicales. Holanda, ciudad de tulipanes, molinos y flamenco jazz. Porque este palo comienza a escucharse gracias a la formación que Mario establece junto a otros compañeros de estudios y con el que se van creando fama en este nuevo país. Tras un tiempo, la morriña lo invade replanteándose volver a España. Y lo hace arribando a Barcelona donde sigue con su proyecto de flamenco jazz.

Sigue investigando en la música y en esta nueva etapa toma contacto con grupos de musicoterapia que acudían a determinadas instituciones penitenciarias para enseñar música; proyecto que le interesa y en el que participa activamente unos años. Su fin en esta línea de trabajo, se producirá cuando vuelve a Madrid por motivos personales. Aunque hay que decir que fue una estancia breve; la crisis que acontecía el país, la dificultad de establecer puentes laborales y la incertidumbre de tener que empezar de cero le hacen volver a volar del nido.

Esta vez es Asia, más concretamente Vietnam el lugar que acoge a Mario, produciéndole miles de sensaciones debido a las diferencias culturales y las costumbres que se va encontrando allí. Su guitarra y su voz le fueron suficientes para ganarse la vida gracias a la música, teniendo bares fijos donde perfecciono su repertorio declinándose hacia el blues como elemento principal. Unos años en Vietnam, una forma de vida que termina para regresar a Madrid… hasta hoy. Eso sí, sin descartar volver a viajar si las circunstancias lo acompañan.

El blues es para Mario «una sensación de hogar, es la raíz de muchas otras músicas que me gustan. Me conmueve la crudeza del blues, es muy directa no necesita florituras; el mensaje y el sentimiento es muy directo te llega o no te llega, parece magia».

Sus referentes son muy variados y entre ellos están John Lee Hooker, Snooks Eaglin, Chet Baker, Adam Rogers, Wes Montgomery, Muddy Waters, Bessie Smith, Ry Cooder, Doors, Janis Joplin, Hendrix o Camarón y Pansequito. Músicos raciales que cantaban desde el sentimiento y la verdad.

9 preguntas breves

1.- ¿Como ves la escena del blues?

Muy rica, a diferencia de cuando comencé se hacen cosas muy interesantes. En mis inicios el blues estaba muy enfocado al blues tipo Chicago, muy eléctrico. Actualmente hay mucha más variedad con mayor influencia del swing, los ritmos que recuerdan a Nueva Orleans.

2.- Tú canción favorita

«Pale blue eyes» de la Velvet Underground, ya que es una canción muy dulce con altas dosis de decadencia.

3.- ¿Cuál es el lugar más especial donde trabajaste?.

Si solo he de mencionar uno, indudablemente seria Shangai. Las experiencias vitales y profesionales que viví allí son inolvidables.

4.- ¿Cuál es tu personaje favorito?

Luke Jackson de la película «La leyenda del indomable» interpretado por Paul Newman. Es un personaje inspirador; con una actitud de vida de lucha, valorizando el no rendirse y buscando la forma de hacer frente a la adversidad.

5.- Tu década favorita

Los 90, aunque en esa época estaba flipado por los 60. Creo que es un periodo de mi vida donde viví muchas experiencias relacionadas con la música en las que se produjo interacción con gente que te nutria.

6.- El libro que más has leído

«La insoportable levedad del ser» y «Momo» cuando era más joven; este último es un libro terapéutico porque te ayuda a dar otra concepción al tiempo. Michael Ende es mi escritor favorito.

7.- Lugar donde perderte

Napal para estar un tiempo largo, un lugar para reencontrarte contigo mismo.

8.- Defínete en tres palabras

Honesto, trabajador y curioso.

9.- Reto pendiente

Soy consciente de que mi reto es más un camino que una meta. Trabajo por tocar todo lo que pueda progresando cada vez más, sintiendo una férrea conexión con la música y que esta, represente lo que hay en mí.

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