Un tipo irreverente, curtido en mil batallas tanto personales como artísticas. Alguien que gana en las conversaciones privadas, ya que muestra esa sensibilidad que no se permite dejar traslucir en otras vertientes.
Así es Marcos. Un hombre que se ha tenido que moldear y aceptar tal y como es, desoyendo las opiniones ajenas, que le señalaban como alguien que se salía de la norma. Esas voces de juventud le convirtieron en un ser introvertido, que tuvo que lidiar con la frustración para llegar a la autoaceptación. Hoy en día, se siente orgulloso del camino recorrido en la música y en lo personal, ya que aprendió a valorar, eso que algunos llaman «ego» y él llama «personalidad».
La música trasciende a su carrera profesional. Es su adicción, » se convierte en necesidad; imagen de debilidad, porque si esta falta, surgen emociones negativas». Como el artista nos dice, «antes ciego que sordo».
Su trayectoria empezó en el año 1995 con las voces a capella, expresión que adora por ser un género donde no se puede hacer trampa. No es de extrañar, que adore la autenticidad en el canto, ya que le viene de cuna. Su padre, cantaor de flamenco le enseña el poder de la música que nace de las entrañas. Esos sonidos que son parte de ritos ancestrales, al igual que la música negra, la cual también valora.
Su forma de cantar esta enormemente influenciada por las emociones; se apoya en ellas para poder trasmitir a su público y así contagiarlo de energía. Interpretar sus temas, poniéndole expresión dramática y conseguir emocionar…. eso es espectáculo para Marcos.
The Del Prince, grupo en honor al lugar en que ensayaban (el hall de la estación de Principe Pio) fue el principio. Después vinieron muchas formaciones, las cuales fueron forjando el carácter de Marcos. En ellas aprendió el valor de ser parte de la escena del rock and roll, y a la vez, a creer en su esencia y apostar por ella. Porque un valor que destaca de sí mismo es «el no haberme vendido a proyectos más comerciales, que podían haberme dado fama, pero que hubieran sido una mentira para mi alma». Esta mal llamada arrogancia, le ha hecho tener el respeto de muchos en este difícil negocio. Sus aspiraciones en la música siempre han sido terrenales, teniendo muy en cuenta sus valores y debilidades.
Y si tenemos que citar un valor ofrecido y demandado a la par, este seria sin duda, el amor. Para mi entrevistado » no solo es cuestión de dar sin esperar nada a cambio, sino de entender que, a veces, no estamos en la posición de poder aceptarlo». Y no solo habla de amor de pareja; también del amor por los demás y en especial por los amigos. La amistad es uno de sus puntales de vida. Denota que los tiempos van en detrimento de la humanidad, lo que le produce cierta desesperanza y anhela «que haya menos miedo y más amor» en el mundo.
Sus palabras tienen el poder de unir o de desunir, por ello es tan comedido en la expresión profunda de su pensamiento. Se considera una persona honesta, que sabe callar «cuando es necesario». El silencio, también ha sido su fiel compañero en muchas épocas de su vida; de ahí la cuna de dos de sus grandes pasiones, el cine y la gastronomía.
Hablar de Marcos es hablar de carácter, de letras que no encajan con la escena, de energía y de proyectos en forma de voces de crooners o conjuntos de boleros. Porque un hombre con una estela tan contradictoria ha de serlo hasta la sepultura. Y hasta la misma apostara «por seguir sorprendiéndome y emocionándome con la vida».

9 preguntas breves
1.- ¿Cómo ves el mundo del espectáculo?
El mundo de la música, a nivel general, me desagrada. Como todo está muy devaluado, la cultura no interesa. Parece que hay un pensamiento único que se dirige al mundo y favorece mucho el hecho de que los seres humanos no interaccionen entre sí. Y la música, que es un vehículo conductor de sentimientos, de emociones, de cultura en general, esta devaluada; lo cual es necesario para poder conseguir el orden mundial que quieren los señores que nos gobiernan.
2.- ¿Cuál es la canción que más veces has cantado? ¿Por qué?
A teenager in love, seguramente. En principio porque no había elección, estaba en el repertorio y teníamos clásicos. Luego porque tuvo que volver, porque había que hacer la competición popular. Y también porque la he cantado en infinidad de momentos, independientemente de que hubiera micrófono o no.
3.- ¿Tu década favorita?
Mi década favorita es los 80, sin duda. A mí me parece la última gran época creativa a todos los niveles, hablando de música, donde en las listas de éxitos importantes de los países occidentales, convivían en ellas mogollón de estilos musicales. Era toda una paleta de colores cojonudas de gente de mucho talento.
4.- ¿Qué recuperarías de otras épocas?
La inocencia.
5.- ¿Tu libro favorito?
El libro que más me he leído es el Buscón. Me conecta con la imagen de España de un Quevedo que se asemeja tanto a la actual, en general. Flojos, ruines, busca vidas… Es que la retrata muy bien.
6.- Una canción que te traiga muchos recuerdos.
«Vino amargo» de Rafael Farina. Me lleva a mi padre.
7.- ¿Tu filosofía de vida?
Mi filosofía de vida… El amor. Trato de dar ejemplo todo lo que puedo. Y sé que en los círculos donde estoy, la gente es más feliz.
8.- Defínete con tres adjetivos.
Sin orden ni concierto. Generoso, cariñoso y soñador.
9.- Retos pendientes.
Montar en la montaña rusa con mi hijo, cosa complicada, aunque no lo parezca.
